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lunes, 18 de febrero de 2013

“Sujetos sociales relacionados con la agenda educativa de fines del siglo XIX en Guatemala”

Aida Toledo/Investigaciones en educación

Instituto de Estudios Humanísticos/URL/Observatorio de Educación Nacional

Entre los detalles y anécdotas de la historia de la educación pública, que se encuentran ligados a los inicios de la educación media, aparecen una serie de situaciones sobre la población maya de aquel entonces, que tienen relevancia para mencionarse en este momento coyuntural, en que se elabora este estado de la cuestión.

Los inicios de la educación pública van a contemplar un nuevo actor en la agenda educativa, los mayas de finales de siglo XIX. Su incorporación se ve como un grave problema, porque la concepción de su origen, los sitúa en desventaja no sólo lingüística sino también cultural y social.[1] Este asunto nos parece de relevancia, dado que se habla de una agenda que no ha cambiado sustancialmente, porque transcurre más de un siglo, para que los idiomas mayas sean aceptados dentro del marco de la educación en forma orgánica, reproblematizados durante los Acuerdos de Paz de 1996.

Nos parece importante entrar a discutir este tema, porque dentro del desarrollo de la escuela media aparecen ya discutidos los efectos del racismo y las consecuencias políticas que los grupos mayas sufrieron, y que luego pasarían heredadas a sus descendientes a lo largo del siglo XX. Revisar este periodo, dentro del marco de la fundación de la escuela media, ha servido a quien escribe para comprender el devenir de las comunidades rurales en Guatemala, cuya composición étnica era principalmente indígena.

Fotografía: CIRMA
El tema maya se viene tratando en Guatemala desde la administración del doctor Mariano Gálvez. Se sabe hoy que éste tenía en su agenda el enseñar a los indígenas el idioma español, con la creencia que ese factor les impedía el desarrollo y la incorporación a la nación mestiza. En el nivel primario instaura una ley en 1836, para la enseñanza obligatoria del español[2], además de intentar normar las maneras de vestir de la población indígena dentro de las instituciones del Estado y en los espacios públicos. Aparece por el mismo momento una escuela que otorga becas a niñas indígenas, donde desde distintas instancias se costeaba la educación de estas estudiantes.

Las leyes respecto a la población maya continuaron dentro de una dinámica, donde privaba el racismo, los prejuicios en cuanto a la inteligencia, y la clase social. En 1851 se determina que “los corregidores persigan la embriaguez y la holgazanería entre los indios”[3], y que respecto a la educación, se establezcan escuelas, se enseñe el idioma castellano y la doctrina cristiana.

Lo que esta manera de actuar, con rostro legal rebela, es que dentro de las leyes que continuaron funcionando a lo largo de más de un siglo, siempre fue parte de la agenda, la enseñanza del español como único idioma, y eso se extendió hasta la firma de los Acuerdos de Paz, espacio donde se establecen las fracturas en este tipo de pensamiento y agenda.[4]
La firma de los Acuerdos de Paz implicó la aceptación de la urgencia de una reestructuración y restauración social, a manera de una necesidad colectiva de todos los guatemaltecos. Tanto gobierno como organizaciones sociales fueron creando una serie de mecanismos de interlocución y consenso con este propósito. Es innegable que buscaban la formación de una sociedad más democrática, como parte de las negociaciones políticas. Por eso propugnaron mucho más por iniciativas alrededor de la reforma educativa, que en cuanto al asunto de lo agrario, aunque ni una ni otra se hubieran resuelto ya.

El conflicto armado tuvo como meollo del problema el asunto agrario. Además esta guerra se produjo en una etapa histórica donde la lucha sociolinguística y cultural era entendida de otra manera, y se encontraba discutida dentro del análisis de clases sociales, del campesinado y del proletariado. Sin embargo la diversidad cultural, vista como heterogeneidad y no como enfrentamiento, hacía dos décadas que se venía analizando, y se concretó en hipótesis de desarrollo endógeno y autosostenible, considerada hoy, una postura de los neoindigenismos latinoamericanos.

Al mismo tiempo se iban fortaleciendo los movimientos indígenas en distintos puntos de América Latina, que optaron por estrategias y opciones teóricas y diversas políticas. Lo que tenían en común era señalar el carácter colonial de las relaciones étnico sociales, que explicaban las inequidades sociales, culturales, linguísticas, educativas, etc.

Para el caso de Guatemala, algunas propuestas sirvieron para fortalecer al movimiento maya. Aparecieron los conceptos e ideas alrededor de la mayanidad[5] que luego se transformarían en interculturalidad.[6] En relación con estas ideas se trabajarán más adelante los conceptos de calidad y pertinencia, que al desarrollarse atravesarían el sistema educativo nacional, en el espíritu de la reforma educativa.[7] El concepto de lo intercultural, estaba estrechamente vinculado con la identidad.[8]

La mayanidad como propuesta política arranca a fines de los sesenta e inicios de los setenta en Guatemala, trabajada inicialmente por académicos provenientes de las élites ladinas, que al ser interpretada por la intelectualidad maya, apuntaría a una distinta necesidad, la de aproximarse a la construcción de la identidad.[9] Ésta estaba fundamentada en el considerarse mayas del presente. Entonces la mayanidad se convierte en argumento para reencontrarse con el pasado, pero con el propósito de impugnar el presente. De allí que la mayanidad sea fundamentalmente una propuesta de tipo político.[10]

La reapropiación de lo maya se desarrollaba en los círculos intelectuales y estudiantiles[11], pero sería en el ámbito del programa nacional de educación bilingüe (PRONEBI)[12] donde aparecería la denominación de cultura maya, para referirse a la cultura del presente.[13]

En 1982, el equipo q’eqchí del PRONEBI incluyó contenidos mayas en la capacitación de maestros y en los materiales para los niños, aunque su principal objetivo no fuera de tipo curricular. Se encontraban en medio de la violencia del conflicto armado, y no se veía con buenos ojos hablar de bilingüismo. Al mismo tiempo existían problemas de tipo teórico y
metodológico, en el diseño claro del papel de los idiomas y de las culturas del currículo, porque el referente estaba en las interpretaciones ladinas de lo maya. En este periodo se hacen las primeras traducciones de los programas oficiales a lenguas mayences. Y aunque la inclusión de lo maya, fuera desigual y tardío, se logró presencia en los contenidos curriculares.

El aporte académico es de gran incidencia en el tema maya. Algunas universidades se encargaron de servir cursos, y dar mayor interés al tema maya.[14] Al mismo tiempo se articuló un movimiento internacional, ya que los mayas guatemaltecos iniciaron múltiples enlaces y coordinaciones con mayas de otros espacios geográficos.[15]

Es interesante que este tema de la mayanidad desarrollara hacia la interculturalidad, y pasara por el bilingüismo, que precisamente se produce dentro del sistema educativo nacional, con los aportes y el éxito de la gestión educativa en tiempos verdaderamente caóticos para la historia del país. Existen dos experiencias escolares que brindan contenidos mayas. Una es en Quiché y la otra en Totonicapán. La del primer sitio geográfico, funciona con una modalidad que se denomina escuela nueva, que se convertiría al paso del tiempo en el Programa de la Nueva escuela bilingüe intercultural.[16] La segunda es parte de la escuela activa y se denominó Escuela bilingüe activa (EBA). Una más, es la de Escuela sin fronteras, que estuvo situada en el Triángulo del Ixcán. Lo similar fue que la lengua maya fue utilizada en todos los procesos de capacitación y se convirtió en el medio de comunicación pedagógica entre los niños.

La experiencia del bilingüismo en el contexto guatemalteco es amplia, y se produce a pesar de la violencia y la represión, consolidándose en los Acuerdos de Paz.

Uno de los referentes que por años ha funcionado hasta la actualidad, es el proyecto que inicia en 1995, entre el Ministerio de Educación y la Cooperación Alemana. Su objetivo central se concentraba en la formación de maestros para la escuela bilingüe intercultural en las lenguas mam, k’iché y tz’utujil.[17]

Es evidente en esta parte del estado de la cuestión, que los conceptos de bilingüismo e interculturalidad están amarrados a los Acuerdos de Paz, y que la crítica localiza su inicio en 1995, cuando se firman los acuerdos sobre identidad de los pueblos indígenas. Sin embargo observamos que tienen que pasar más de cien años, para que las autoridades de educación acepten el cambio de paradigma que se les estaba proponiendo, en cuanto a la visión intercultural en los programas de estudio, y en la preparación de los profesores en las comunidades rurales de Guatemala.[18]

Este tipo de problematizaciones acerca del idioma en que deben enseñarse los contenidos en las escuelas, tiene relación con el siguiente apartado, ya que estos cambios y transformaciones en la concepción de la educación, pasaron a ser parte de la reforma educativa necesaria, para poder atender a la población que evidentemente había sido relegada, olvidada, y poco considerada, ya que eran obligados a usar un idioma, el español, que no les permitía un desarrollo orgánico en sus estudios.

Esta concepción sobre la educación monolingüe, tendrá repercusiones a lo largo del siglo XX, tal y como lo hemos podido observar en las acciones de los grupos mayas de hacer resistencia, aún en el periodo prolongado y cruento del conflicto armado. Y es que la prohibición y luego la insistencia de utilizar como idioma único el español dentro de la educación, va a convertirse en una especie de baluarte para los grupos de resistencia lingüística, que operarán más adelante en el campo de la educación. Se puede decir que los grupos mayas, no cejaron a lo largo de décadas, hasta conseguir, en medio de diversas crisis políticas, el uso y respeto de los idiomas originarios.


Bibliografía citada.

-           Alfredo Carrillo Ramírez. Evolución histórica de la educación secundaria en Guatemala. Tomo I Guatemala: Editorial José de Pineda Ibarra, 1971.
-           Moya, Ruth. “Interculturalidad y reforma educativa en Guatemala”. Revista iberoamericana de educación. No. 13, 1997.
-           Zimmermann, Klaus. “Modos de interculturalidad en la educación bilingüe. Reflexiones acerca del caso de Guatemala”. Revista iberoamericana de educación. No. 13, 1997.




[1] Se abre en 1798 un concurso para premiar el mejor trabajo que demuestre las ventajas que reportaría al Estado, que los mayas y ladinos, vistan y calcen como españoles. Alfredo Carrillo Ramírez. Evolución histórica de la educación secundaria en Guatemala.Tomo I Guatemala: Editorial José de Pineda Ibarra, 1971, 48.
[2] Se dictamina en ese momento, que a todos los colegiales indígenas, se les enseñará a hablar la lengua castellana, a leer, escribir y las cuatro primeras reglas de la aritmética, agricultura práctica, música, dibujo, economía doméstica y moral. Carrillo Ramírez. Evolución…49-50.

[3] Carrillo. Evolución, 51.
[4] La crítica habla de los esfuerzos de los pueblos mayas por autoconcebirse como un país plurilingue, pluricultural y pluriétnico, ya que ellos mismos construyen para sí, y para otros guatemaltecos no mayas, tanto ladinos como indígenas, un nuevo concepto de nación. Ruth Moya. “Interculturalidad y reforma educativa en Guatemala”. Revista iberoamericana de educación. No. 13, 1997, 130.
[5] La mayanidad se considera uno de los desarrollos político-culturales del movimiento maya. Una de las ideas en juego es la de la mayanidad de los propios mayas. Ruth Moya, “Interculturalidad y reforma educativa”, 132.
[6] Existen dos conceptos de interculturalidad, uno es descriptivo-crítico y el segundo, político-pedagógico. En sentido descriptivo su objetivo en antropología, sociología y sociolínguistica, es analizar lo que pasa cuando se encuentran dos o más grupos étnicos y/o culturales. El segundo, se deriva del concepto descriptivo-crítico, pero constituye la contrapartida de éste y puede definirse como el conjunto de actividades y disposiciones destinadas a terminar con los aspectos y resultados negativos de las relaciones interculturales conflictivas. Se entiende como una contribución al establecimiento de relaciones pacíficas, al mutuo entendimiento, al derecho a vivir la propia cultura, a la tolerancia, y autodeterminación cultural. Klaus Zimmermann. “Modos de interculturalidad en la educación bilingüe. Reflexiones acerca del caso de Guatemala”. Revista iberoamericana de educación. No. 13, 1997, 117.
[7] Ruth Moya, “Interculturalidad y reforma educativa en Guatemala”, 131.
[8] El reconocimiento de lo maya como expresión de la civilización maya clásica, pasa a formar parte de la tradición académica desarrollada de manera sistemática desde el siglo pasado. Los mayistas ubicados en centros académicos y universitarios de Europa y luego en Estados Unidos, dieron impulso a los estudios mayences en diversas partes del mundo.
[9] Entre 1977 y 1978, y a inicios de los 80, Demetrio Cojti y Eduardo Pacay pensaban en cómo expandir y usar más lo maya, y así empezaron a “tejer la estrategia para incluir lo maya en todo”, involucrando a más personas, fundando una ONG interesada en documentar y sistematizar la cultura maya. El otro dato acerca de la identidad maya se produce entre 1985-86, cuando los intelectuales mayas se enfrentan teóricamente en Yucatán, defendiendo su derecho de considerarse mayas, en el taller de lingüística convocado por Nora England.
[10] Durante las décadas del 60 y 70, se continuaba hablando del tema maya. Pero no fue sino en los 70 que se fueron consolidando estas ideas por grupos mayas que asistían a seminarios, reuniones y otras actividades culturales y políticas y donde el idioma e intercambio y comunicación tuvo que ser el español. Ruth Moya, “Interculturalidad...”, 134.
[11] En 1974 se organizó la Coordinadora de grupos indígenas, que dio origen a encuentros culturales de amplia cobertura. De esta etapa surgieron programas radiales, publicaciones, festivales, y una tentativa de formar el primer partido maya, el Patinimit, y el Frente de integración nacional, FIN. En 1978 el referente es la masacre de Panzós, en Alta Verapaz, que inició el terrorismo de Estado en un periodo de 1978 a 1984. El movimiento MAYAS aparece en este periodo, integrado por mayas que participaban en la guerrilla en cuestiones culturales. Y ORPA reconoce en este periodo el problema indígena y se manifiesta en contra del racismo. Más adelante la URNG se pronunciaría reconociendo la importancia y valor de la cultura indígena. Moya, 137.
[12] Las experiencias existentes son los resultados del Proyecto Nacional de Educación Bilingüe Intercultural (PRONEBI) que funcionó, con ayuda del USAID, entre 1986 y 1993, así como la labor del Instituto de Lingüística de la Universidad Rafael Landívar. Klaus Zimmermann. “Modos de interculturalidad en la educación bilingüe. Reflexiones acerca del caso de Guatemala”. Revista iberoamericana de educación. No. 13, 1997, 115.
[13] Quienes hacían esta propuesta manejaban ya el concepto de mayanidad. El grupo que lideró este periodo en cuanto a la mayanidad fue el q’eqchí, apoyado por grupos kakchikeles. Los líderes que se encontraban trabajando en el PRONEBI empezaron a capacitar a técnicos y maestros sobre la cultura maya. Impartieron los cursos de cultura maya y literatura maya. Analizaban el Popol Vuj y empezaron a utilizar símbolos mayas, cuando iban avanzando en los estudios de las mitologías y cosmogonías, apoyados en la existencia de éstos en otros países de Latinoamérica.

[14] La Universidad Rafael Landívar fue una de las primeras universidades que ofreció dos cursos, alrededor de 1980, destinados a funcionarios de PRONEBI, los cuales incluían aspectos de la cultura maya. Se sirvió un curso de Producción de materiales educativos y otro de Supervisión educativa. Moya, 138-39.
[15] Entre otros el apoyo que los mayas de Guatemala están dando a los chortíes de Honduras para que reaprendan la lengua perdida. También han tomado contacto con los mayas de Belice, bilingües en maya e inglés; sin embargo, los mames mexicanos de Chiapas y los guatemaltecos de Huehuetenango o San Marcos no se conocen. Los mayas, sobre todo a partir del Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, deberán responder no sólo a los mayas sino también a los garífunas y a los xincas, pero también deberán examinar la posibilidad de convertir en bilingüe a la población ladina en una segunda etapa. Moya, 139.
[16] Es la experiencia más interesante en cuanto que tiene un concepto más acabado de escuela y una propuesta curricular más redondeada, aunque muestra limitaciones en lo que concierne al uso de las lenguas y de los principios de interculturalidad. Moya, 144.

[17] Desde su comienzo el proyecto articuló a organizaciones mayas, a maestros, autoridades educativas, padres de familia, etc., para difundir los Acuerdos de Paz y debatir las ideas de reforma, creando al efecto diversos mecanismos: cursos, conferencias, encuentros estudiantiles y del magisterio, reuniones con los partidos políticos, etc. Moya, 145.
[18] La educación de los grupos indígenas mayas en Guatemala ha seguido, con algunas excepciones de iniciativas privadas y del proyecto PRONEBI en los años 80, los lineamientos de la educación destinada a los hispanoparlantes. Esto causó una multitud de problemas y conflictos para el niño y la niña mayas monolingües o bilingües incipientes: incomunicación, incomprensión, enajenación, miedo, descalificación de la propia cultura, desprecio de la identidad, resistencia sicológica, odio a la educación escolar hasta el punto de desertar, y otras consecuencias más. Klaus Zimmermann. “Modos de interculturalidad en la educación bilingüe. Reflexiones acerca del caso de Guatemala”. Revista iberoamericana de educación. No. 13, 1997, 114.





viernes, 23 de noviembre de 2012

La Educación Bilingüe Intercultural y su contraste con la realidad



Fortalecimiento de metodologías docentes en la educación indígena a partir de la investigación de prácticas cotidianas, patrones de crianza y transmisión de valores y conocimientos al interior de familias y comunidades de culturas indígenas de Guatemala
En el marco del convenio entre la Secretaría General de la Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana CECC/SICA y la Universidad Rafael Landívar (URL)
Ligia Díaz Pentzke, M.Ed.
Coordinadora del Proyecto
Instituto de Estudios Humanísticos,
Universidad Rafael Landívar, 22 de noviembre de 2012

Esta investigación ha sido un proceso complejo, transdisciplinario y cooperativo en donde el tema de lo intercultural nos ha desbordado para observar y pensar en todo aquello que a los maestros, padres y abuelos les provoca preocupación. Ha requerido llevarse el conocimiento nuevo y enriquecido en el corazón, como nos han pedido los abuelos, y mirar nuevamente hacia una realidad dura de los pueblos mayas.

En cuanto a los contextos en que se llevó a cabo esta investigación, cabe mencionar que Edilzar Morales,  maya Q´anjob´al, de San Pedro Soloma con título de maestro de educación primaria urbana, de tan sólo 21 años de edad, enseña en el programa de educación para estudiantes con sobre-edad. En su aula hay 12 niños de los cuales sólo dos hablaban de jugar y hacer tareas académicas en su hogar; los demás describieron los oficios a los que se dedican: limpian la casa, cortan zacate para los animales, cortan/traen leña al hogar, ayudan en la tienda o venden papas fritas entre las actividades más mencionadas. Edilzar destaca, al hablar de sus estudiantes, del abandono que sufren los niños al no tener mamá o papá o ninguno de los dos en casa. Las migraciones al norte afectan al 95% de las familias de su comunidad, y el porcentaje para todo el país asciende a más del 11% de la población que migró fuera del país en el 2010 (UNICEF 2011, p. 7).   



Los resultados que Edilzar continúe logrando al acercarse más a miembros de su comunidad para entender de dónde viene y hacia dónde va, puede tener un efecto multiplicador en los demás maestros y afectar positivamente la interacción con el total de 254 niños que acuden a su escuela. De hecho Edilzar dejó de concebir la identidad como algo estático tras las entrevistas a sus propios abuelos que confirmaron que en su árbol genealógico había una abuela ladina. El tuvo que reconocer que la pureza en los grupos étnicos ya es muy difícil de encontrar y que seguir enfocado en entendernos solo como mayas o no mayas es limitar nuestras formas de ver y enfrentar el mundo.

Mariela Miranda, maya mam, con cierre de pensum de licenciatura en educación bilingüe intercultural con énfasis en la cultura maya, enseña en la escuela oficial rural mixta en la Aldea Tuimuj donde acuden 367 estudiantes bilingües (desde el nivel pre-primario hasta sexto primaria de varias aldeas ubicadas a 15, 30 y 45 minutos de distancia caminando). En total hay 17 maestros bilingües. En su aula hay 22 niños, de los cuales sólo 8 estaban leyendo en Julio del corriente año. Desde febrero, a Mariela le preocupaba la inasistencia de los niños los lunes por ser día de mercado. Entonces pensábamos, ¿cuando la escuela se adaptará a la realidad local? ¿Por qué continuar en contra de una tradición milenaria donde la familia participa en conjunto y representa para ellos uno de los pocos medios de subsistencia? No sería más pertinente que el MINEDUC aceptara alterar los horarios y sacarle provecho académico a esta actividad. Alterar los horarios puede significar no tener clase los lunes y reemplazar el día los sábados. Utilizar el día de mercado para desarrollar contenidos puede representar que el niño traiga al aula ejemplos de problemas matemáticos que resuelve en el mercado; hacer exposiciones de los alimentos que se venden, como se cosechan u obtienen, sus beneficios nutricionales o escribir una narración diferente cada lunes acerca de la experiencia de llevar los alimentos al mercado y venderlos.

Cuando visitamos a Mariela entendimos por la conversación con las madres que la ingesta de proteínas es casi nula en un día normal del niño y la de calorías es muy baja. El niño va a la escuela con un café en el estómago y come huevo un día a la semana “o cuando hay” a como lo expresan las madres.  Llegamos a concluir con Mariela que este hecho es una razón fuerte para que los niños olviden los contenidos vistos en clase tan fácilmente y no “retengan”, a como ella misma lo explica.  Mariela como coordinadora de cultura en su escuela continuará promoviendo el conocimiento de las danzas, las plantas medicinales y la espiritualidad maya para así lograr acercar a más jóvenes a su cosmovisión Mam.

Horacio Juárez, Maya Q´eqchi´, es licenciado en pedagogía y administración educativa de la Universidad San Carlos. El es director de la Escuela Oficial Rural Mixta Saqiha´ que atiende a 332 niños de párvulos a sexto grado primaria. Tiene a su cargo a 17 maestros de los cuales 14 son bilingües. Su escuela está ubicada en el municipio, no en una aldea, pero a ella llegan niños tanto del municipio como de las aldeas; algunos niños caminan hasta 45 minutos para llegar. Todos los niños realizan alguna labor en su casa o en el campo para ayudar a su familia. En estas comunidades, no centradas en el individuo, el niño crece ayudando a sus padres y aprendiendo de ellos. Lo que no se dimensiona es el cansancio de un niño que con menos estatura y peso que el de un niño de la ciudad, se levanta más temprano, acarrea peso no apropiado para su edad y llega con hambre a un aula de clase que le queda a 20, 30 o más minutos caminando. Después de una jornada de clase, llega a casa nuevamente caminando a realizar más oficios para ayudar a su madre o trabaja fuera de casa.

Horacio no se ha quedado conforme con el fin de esta investigación y continuará su trabajo este diciembre haciendo un recorrido por los cerros sagrados para conocer más acerca de lo que representan para los abuelos y para su cosmovisión. Él además ha encontrado una estrategia para trabajar dos valores por semestre con todos los docentes y estudiantes de su escuela.

Marco Teórico

La teoría crítica de Henry Giroux y de Pablo Freire inspiró nuestro trabajo durante el 2012. En un contexto tan contradictorio como el que vive y ha vivido Guatemala desde la colonización, solo estas teorías pueden dar luces para explicar lo que encontramos. Además nos inspira el trabajo de investigación y los aportes realizados por John Dewey en escuelas urbanas y rurales, que aunque en otros contextos, explica como la educación debe descentrarse de los currículos y los textos para centrarse en los intereses, habilidades y potencialidades de los niños. Dewey en cuanto a teoría del conocimiento destacaba la “necesidad de comprobar el pensamiento por medio de la acción si se quiere que éste se convierta en conocimiento” (UNESCO 1999, p. 2).  Para él la acción era sinónimo de experiencia. Enfatizaba que más que incitar a los niños a aprender, deberíamos exponerlos a experimentar y que

“En lo que se refiere al niño, hay que saber si su experiencia ya contiene en ella elementos –hechos y verdades– del mismo tipo de los que constituyen los estudios elaborados por adultos; y, lo que es más importante, en qué forma contiene las actitudes, los incentivos y los intereses que han contribuido a desarrollar y organizar los programas lógicamente ordenados.” (UNESCO 1999, p. 3)

No se trata, explicaba Dewey, de darle predominancia a los intereses del niño porque sí, sino de “que el maestro explote estas tendencias e intereses para orientar al niño hacia su culminación en todas las materias, ya sean científicas, históricas o artísticas.” (UNESCO 1999, p. 3) Estos aportes sustentarán nuestro aporte metodológico al final del documento.

Giroux reiteraba en sus escritos que las personas sin la capacidad y el poder de criticar, una vez alfabetizada simplemente aceptan los mensajes dados por la cultura dominante, “se convierten en cómplices de su propia explotación (…) [por eso] las personas necesitan saber no sólo como leer y escribir, sino también como cuestionar, analizar y resolver problemas” (Noddings 1998, p. 67). La base teórica para promover un mismo conocimiento para todos los ciudadanos (prevaleciente durante el siglo XIX y XX) responde al interés de crear el modelo de ciudadano que ayude a conformar una nación o a la idea de que esto ayudará a romper las barreras de la raza y la clase. Sin embargo estudios de corrientes feministas han demostrado que el promover un solo currículo estándar de artes y letras promueve y extiende la hegemonía de la clase dominante (Noddings 1998, p. 67), a quien le interesa construir una sola imagen “del ciudadano”. Esto se ha cumplido a cabalidad en Guatemala y sostenemos aquí que las personas provenientes de los grupos indígenas han visto sus conocimientos devaluados o ignorados desde el momento que fueron invadidos por los españoles.

Decimos que nos hemos basado en el pensamiento Freiriano pues hemos intentado ir realizando un trabajo sistemático de momentos de estudio y reflexión sobre la práctica de los maestros y los abuelos y padres de familia. Según Galloway (2012, p. 163), la base del trabajo teórico de Freire se encuentra en su obra maestra de 1970, Pedagogía del Oprimido, y se podría resumir en su frase: nadie educa a nadie —nadie se educa a sí mismo—, los hombres se educan entre sí con la mediación del mundo (Freire 1970, p. 3). Además pretendemos que la transformación de las prácticas de tres maestros investigadores fluya e incida en los maestros de toda la escuela. Pretendemos contribuir a que los maestros rompan con la dicotomía Estudiante- Maestro para convertirnos todos simultáneamente en estudiantes y maestros, a como lo planteó Freire.  Pretendemos que este proceso de reflexión y transformación no pare con el final de esta investigación 2012, pues los cambios profundos requieren de tiempo (meses y años) para hacerse realidad.

Resultados

Confirmamos a través de esta investigación que los docentes tienen pocas oportunidades de investigar acerca de su  propia cultura y realidad, tienen pocas oportunidades de interacción con las diferentes culturas que cohabitan en su propio país, no tienen espacios para la reflexión colectiva, trabajan con poco acompañamiento pedagógico de parte del Ministerio de Educación u otras instancias de formación docente. Entonces la llamada Educación Bilingüe Intercultural ocurre frente a realidades complejas con problemas de múltiples dimensiones como las expuestas aquí.

La educación bilingüe intercultural en Guatemala se ha convertido en una conceptualización estatal que no sirve para transformar la realidad y “no aparece en forma de prácticas y procesos internalizados en actores sociales” (PROEIMCA 2007, p. 44) a como hemos leído en investigaciones previas a esta. La EBI más bien continúa promoviendo una visión fragmentada de la realidad; en nuestras visitas corroboramos que los maestros entienden que con usar el idioma materno en los primeros grados, cuando el niño necesita aclaración es suficiente, pues según nos explicaban, no les queda tiempo para enseñar el idioma materno. Según el doctor Ricardo Lima, “los momentos (…) en los que se ha intentado establecer estrategias y programas de la educación llamada bilingüe, han sido como programas experimentales sin cobertura generalizada (…) y se han utilizado como transitorias hacia la consolidación” (Lima S. s/f pp.23)  de una cultura hegemónica. Como resultado, transcurrida más de una década del siglo XXI, el 90% de los maestros entrevistados entiende que lo intercultural se logra promoviendo el uso del traje y la celebración de algunas fechas importantes para la localidad. Quedan invisibilizados los problemas sociales, estructurales y de poder que mantienen a los indígenas Guatemaltecos en el segmento más pobre, desnutrido, iletrado y con esperanza de vida más corta de Centroamérica.
Como equipo hemos aprendido que la educación ya no puede seguir privilegiando sólo la dimensión racional del aprendizaje, “la perspectiva lineal de la producción académica con una fuerte determinación jerárquica y excluyente” (UCN 2012, s/p.). Las relaciones de aprendizaje no pueden estar limitadas a las operaciones conocidas como observar, describir, comparar y razonar. Aprender también involucra sentir, espiritualidad, emoción “en un acoplamiento con el medio” produciendo conocimientos e imágenes algunas en movimiento y otras muy enraizadas frente a cuestiones que surgen a cada instante. Al trabajar con comunidades mayas tener esto presente, se torna indispensable.

Según Maturana (1996, p. 281): “las culturas son redes de conversaciones, modos de vivir en el entrelazamiento del lenguajear y emocionar, y (…) el ser cultural implica el vivir en una tal red de conversaciones.  (…) somos concebidos homo sapiens sapiens, y nos hacemos humanos en el vivir humano.” En este proceso de conversaciones y acercamientos a personajes olvidados de las comunidades, hemos aprendido a confrontar ideas y a romper dicotomías que limitaban nuestras miradas. Los maestros dieron los primeros pasos para entender que como observadores de su cultura, se debe primero tomar distancia de lo cotidiano para ver los problemas que nos afectan y sus raíces. Los maestros tienen ahora capacidades de investigadores desarrolladas en ellos y creemos que hay posibilidad de contagiar a los colegas que trabajan con ellos.

De estas conversaciones surgen ideas que son necesarias resaltar: la centralidad del maíz y junto a ello el respeto y honor a todo lo sagrado, todo lo que nos rodea, donde el ser humano es solo parte de, no dueño de. Don Vicente Pop explicaba al respecto: “No es nada más de sembrar. Antes, durante y después de la siembra respetamos la sagrada semilla del maíz, nos abstenemos de tener relaciones sexuales. También visitamos algunas ermitas para pedir por la buena cosecha, y mencionamos  los cerros sagrados que están donde vamos a sembrar.” Abstenerse va más allá de lo relacionado a la vida sexual y se extiende a evitar pleitos, malos entendidos y malas acciones, nos explicaban otros abuelos.

De los valores, aprendimos que son una forma de vivir y estar en el mundo, el valor de la solidaridad se vuelve vida cuando los maestros acuden a apoyar a una familia que se queda sin hogar debido a un derrumbe, a como me contaba Horacio, o cuando realizan la siembra de maíz; Don Vicente dice al respecto: “Cuando sembramos buscamos ayuda, tanto de hombres como de mujeres, para poder realizar nuestra siembra, esta ayuda es mutua”. De la visión de educación aprendimos que desde las familias, la educación es constante, es vivencial y en contacto con lo real. Mariela nos explicaba en un ensayo: “Cuando los papas nos enseñan los colores nos dicen: ´Mira el sol cuando nace, su color es rojo, igual que el de nuestra sangre. Ahora mira el sol cuando se acuesta y te darás cuenta que se oscurece, igualmente tu cuerpo tiene parte de esta noche.´” Si tendría que representar la educación desde la cosmovisión maya lo haría como una espiral que se va ensanchando, donde todo va enlazado y todo se inter e intra alimenta, todo tiene su tiempo y requiere de un esfuerzo. La siguiente oración de los abuelos antes de sembrar nos lo demuestra: “Discúlpeme Madre Tierra, posiblemente yo la voy a lastimar; posiblemente hoy la voy a maltratar, pero, lo hago únicamente porque tengo necesidad de alimentar a mis hijos, de dar de comer a mis animales y de lograr algo de alimento para mí mismo.” (Miranda, julio 2012, s/p.)
¿Podrían ser estos principios aplicables a la educación de hoy? Pensamos que sí.
Concluimos que necesitamos más diálogo entre los distintos grupos étnicos. Esta investigación permitió, por ejemplo, que compartiéramos cómo se realizan las ceremonias mayas en cada grupo, que significados tienen las palabras y acciones de los guías espirituales y las prácticas al interior de las familias, al mismo tiempo que las problemáticas y complejidades que se viven en cada comunidad. Creo que es importante desmitificar la espiritualidad Maya a nivel de las comunidades, hay que informar e invitar a los jóvenes a ver y sentir lo que los abuelos entienden y practican, y continuar en una diálogo constante con ellos. En este campo los maestros se mueven en un terreno que simula al de uno minado de post guerra, pues si bien algunos católicos entienden que respetar la espiritualidad maya no los convierte en herejes, los evangélicos no permiten que sus hijos q´eqchi´s se acerquen a una ceremonia practicada en la escuela. Aquí es donde resulta importante recordar aquella pregunta que resonó durante el año de trabajo ¿somos capaces de ver en qué aspectos estamos ya integrados, Mayas y No-Mayas?
Los abuelos están preocupados porque (en sus propias palabras) “ya hay varias generaciones que han dejado de practicar [los valores]…los niños no tienen de donde ver como se viven los valores.”[1] Ellos nos están alertando acerca de la necesidad de re-educar o entrar en diálogo con los padres de familia. La escuela para padres ha jugado un papel muy importante en otras comunidades para: a) la integración escuela – comunidad; b) mejorar las relaciones y comunicación de maestros- alumnos- padres/madres de familia; c) brindar una enseñanza pertinente a los niños y niñas decidiendo juntos acerca de temas controversiales en la actualidad como lo son la sexualidad y el alcoholismo; d) lograr el apoyo de los padres en cuanto al tiempo que necesitan los niños para estudiar en casa, para obtener los alimentos más nutritivos que tengan al alcance (rompiendo la creencia de que el niño por ser pequeño “con poquito se llena”), y finalmente la comunicación fluida con padres y madres puede ayudar a e) romper con la visión paternalista y de conmiseración que tienen algunos maestros pensando que “porque los niños son pobres no pueden salir adelante”.
Para crear más oportunidades de intercambiar ideas y opiniones con los padres o tutores se sugiere conformar comisiones para las áreas que se consideren necesarias velar en la escuela (nutrición, respeto a todo lo que nos rodea, cultura, no violencia, etc) y que los padres/tutores se conviertan en acompañantes de los maestros. La intención es disminuir la brecha entre lo que ocurre en la dura realidad cotidiana y el aprendizaje que se necesita que ocurra en la escuela.  Para crear una comunidad del conocimiento propia en cada escuela, sugerimos organizar visitas a las aulas de los  maestros hacia los maestros, con el objetivo de hacer observaciones constructivas al trabajo de cada uno. Una segunda o tercera mirada siempre ayuda a pensar en maneras diferentes de hacer lo que se ha transformado en cotidiano y perder el miedo a exponernos ante los demás.
Definitivamente después de varias discusiones estamos claros que la educación a base de golpes no es la que se quiere promover, aun después de escuchar a abuelos y padres de familia. Honorar el pasado no significa estar cerrado a obviar sus errores. Por eso vamos a continuar enfatizando la educación basada en el diálogo, la escucha y en establecer relaciones con los estudiantes donde se sientan respetados y queridos. Esto es esencial para comunidades con familias desintegradas que son las que más abundan en la actualidad. Admitimos que desde hace muchos años, la formación en la carrera de magisterio no es completa ni de calidad y es un reto para los gobiernos fortalecer este campo tan importante viendo la educación como un derecho de todos, no como un privilegio de algunos.
Al mismo tiempo que trabajamos y esperamos una decisión de nación de priorizar la educación y la nutrición de los Guatemaltecos y Guatemaltecas, es importante recordar que la escuela somos todos nosotros: los maestros, los padres, los estudiantes, los abuelos. Es un reto que cada maestro y maestra indígenas o no, desarrolle una visión clara acerca de dónde quiere llegar, y hacia donde quiere llevar a sus estudiantes  y trabajar en pro de ese ideal para transformar lo que hay, lo que no está funcionando como queremos que funcione. Recordar que una comunidad cohesionada en torno a un ideal, es una comunidad menos vulnerable. No se puede desarrollar esta visión clara sin conocer la realidad, reflexionar acerca de ella y luego con ese conocimiento regresar a esa realidad para transformarla a como nos lo planteaba Freire. Educación bilingüe intercultural o intercultural bilingüe sin ese pensamiento crítico que analiza y reflexiona sobre la realidad que nos azota a diario, es una educación bilingüe vacía, y no nos conlleva a un diálogo intercultural entre los diferentes pueblos que conforman la compleja Guatemala.  



Bibliografía

Ensayos Reflexivos de Investigación de Mariela Miranda

Ensayos Reflexivos de Investigación de Horacio Juárez

Ensayos Reflexivos de Investigación de Edilzar Morales

Entrevistas y notas de visitas de campo de Ligia Díaz Pentzke

Entrevistas personales de Ligia Díaz Pentzke con cada uno de los maestros investigadores participando en esta investigación.

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF (2011). EL SALTO AL NORTE:
Violencia, inseguridad e impunidad del fenómeno migratorio en Guatemala. Acceso el 3 de octubre del 2012

Freire, Paulo (1970). Pedagogía del Oprimido. Recuperado el 17 de julio del 2012 de: http://www.servicioskoinonia.org/biblioteca/general/FreirePedagogiadelOprimido.pdf
Galloway, S. (2012). Reconsidering Emancipatory Education: Staging a conversation between Paulo Freire and Jacques Ranciére in EDUCATIONAL THEORY, Volume 62, Number 2

Lima Soto, R. (s/f). Educación y Ciudadanía. Instituto de Estudios Humanísticos, Universidad Rafael Landívar: Guatemala

Maturana, H. (1996). La Realidad: ¿objetiva o construida? Fundamentos Biológicos del Conocimiento. Anthropos, España.

Noddings, N. (1998). Philosophy of Education, Westview Press.
Programa de Educación Intercultural Multilingüe de Centroamérica (PROEIMCA) (2007). El Encantamiento de la Realidad: Conocimientos Mayas en Prácticas Sociales de la Vida Cotidiana. Guatemala.

Universidad Central de Nicaragua (2012). Documento de presentación del Doctorado Internacional en Educación. Managua, Nicaragua.


[1] Entrevista a Don José Paquiul por Ligia Díaz, Cahabón, 20 de septiembre del 2012